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Cultura Japonesa

Shinto

El Shinto es el nombre de la religión original nativa de Japón. En ella aparecen vestigios de mitos indonesios, de las religiones cninas del Zhan Tiang o Yangtse, Asia y Corea, a las que hay que sumar, desde luego, los mitos regionales y populares. Todas estas influencias tienen dos puntos en común: por un lado, una refinada sensibilidad y por el otro un gran amor por la naturaleza (elementos que fueron potenciados más aún con la llegada del budismo Zen).

Dirigida desde un principio por la institución imperial, tal sistematización se recoge en dos textos, el Kojiki (“Narración de los sucesos antiguos” compilado por Ohomo Yasumaro en el año 712) y el Nihon Shoki (“Crónica de Japón”, redactado por príncipe Toneri en el año 720).

Ambos textos están enfocados como obras históricas, quizá para consolidar el poder imperial.

En el Kojiki todos los fenómenos son considerados como dioses o como manifestaciones de la divinidad: los fenómenos convertidos en dioses o kamis.

Los Kami son poderes de la naturaleza que van personalizándose hasta adquirir entidad; así Amaterasu, cuyo papel es fundamental, es el kami correspondiente al sol. Pero no sólo son kami las grandes fuerzas, como el viento o la luna, sino también otras más humildes como árboles, rocas, etc, considerados como seres benéficos y sobre todo protectores del Japón y del pueblo que lo habita.

Es distintiva del Shintoísmo la ausencia de un dios creador, de hecho, la mitología japonesa se limita a recoger un proceso de ordenación, no un despliegue de fuerza creadora. Quizá en el origen de esta ausencia de dios creador haya conceptos del taoísmo, una de las influencias en las que se apoyan los textos shintoístas. Esta ordenación se inicia con un proceso meramente físico y una sucesión de dioses, hasta que nace una pareja que desciende a la tierra y con ella se inicia el orden en la misma, con los hijos por vía biológica de estos dos dioses se organiza el mundo definitivamente, en un proceso que va de mayor a menor, es decir, de la coagulación de la parte sólida de la tierra a la instauración de una dinastía.

Tal criterio organizador, característico del espíritu japonés, se manifiesta en 3 funciones esenciales: Ritual, guerrera y creadora. La función ritual está encarnada por la propia Amaterasu como reina del olimpo japonés; de hecho algunos autores sostienen que ese kami, el más importante, es fundamentalmente un médium que se comunica con otras divinidades superiores, las que viven en el ámbito celeste frente a las que viven en el ámbito inferior (tierra y agua); divinidades celestes que pertenecen a las generaciones anteriores, a la pareja Izanami e Izanagi.

Esta función de médium es la función asignada a la dinastía imperial; es el rasgo que la hace diferente y superior a los demás grupos formados en el origen del pueblo japonés. Esto se relaciona directamente con el papel de moderador que se asigna al emperador, desde el primer momento, como jefe del grupo solar.

 

Fuente: Cuentos y tradiciones Japoneses (Luis Caeiro)

 

Teatro Noh

Se trata de un drama lírico japonés que tuvo su apogeo en el siglo XVII, época en que datan los primeros textos impresos, atribuidos a Kwanami y a su hijo Zeami (ambos de comienzos del siglo XIV). El Nō procede de las danzas rituales de los templos, de las danzas populares, de los escritos budistas y de la poesía, mitología y leyendas populares japonesas y chinas.

En oposición al teatro Kabuki, es un drama aristocrático que sigue teniendo su público en la actualidad y se representa en un cuadrilátero elevado y rodeado por dos lados de público. En uno de sus lados hay un balcón con un coro de diez cantantes y en el fondo un estrado para cuatro músicos. No hay telón de fondo y los decorados se reducen a cuatro postes con un tejado para representar un palacio, un templo o cualquier otro lugar. Hay dos actores principales acompañados en algunas escenas, vestidos con gran riqueza.

El primer actor lleva máscara durante la danza que constituye el núcleo de la obra. Entre las cinco piezas que constituyen un programa dramático Nō se intercalan interludios cómicos de carácter entremesil o farsesco (Kyōgen), representados con trajes corrientes, sin máscaras y con un lenguaje vivo y actualizado. La temática de los dramas nō es solemne y trágica, y siempre alude a algún tipo de redención usando el simbolismo aparente de alguna leyenda o hecho histórico; el lenguaje está muy elaborado, es aristocrático y elevado y abunda en arcaísmos.

Un programa Nō contiene cinco piezas y cuatro farsas Kyogen y dura de cuatro a cinco horas.El nō es único por su lentitud, su gracia austera y por el uso distintivo de máscaras, y representa verdaderamente un rasgo específico de la cultura japonesa, que consiste en encontrar la belleza en la sutileza y formalidad.

Fuente: Wikipedia

Teatro Kabuki

El kabuki (歌舞伎) es una forma de teatro Japonés tradicional que se caracteriza por su drama estilizado y el uso de maquillajes elaborados en los actores. Es una de las formas del teatro japonés clásico, junto con en nô, el bunraku y el kyogen, desarrollado durante los más de 250 años del periodo Edo (1600-1868). A través del teatro se puede conocer a la perfección como evolucionaron los gustos de los comerciantes, que se ven reflejados en los magnificos vestuarios y en los escenarios de las obras.

Los interpretes de kabuki eran, durante las primeras épocas de su respresentación, fundamentalmente mujeres. Se cree que el kabuki se originó a partir de las danzas y el teatro que se practicaban en kyoto hacia 1603, principalmente por Okuni, una de las asistentes del santuario de Izumo.Una de las partes más significativas de los ingresos del negocio derivados de las compañías de kabuki de mujeres era la prostitución, el shogunato Tokugawa las desaprobó y acabó prohibiéndolo en 1629 y declarando ilegal la incursión de mujeres en el escenario.

El kabuki pasó a ser cosa de hombres jóvenes y se hizo entonces popular, aunque en 1652 también fue prohibido por existir actividades de prostitución relacionadas en este caso con los actores adolescentes.

Con la prohibición de la actuación de mujeres y muchachos, el kabuki se convirtió en un teatro representado únicamente por hombres de edad madura.

Fuente: Carmen Domínguez (Inspiraciones de Japón)

El Go

La invención del juego del go se atribuye al emperador chino Shun (225-2206 A.C). La leyenda dice que lo inventó para fortalecer la mente débil de su hijo Shang Kiun. El embajador Kibi Daijin lo trajo a las islas de Japón alrededor del año 735 D.C convirtiéndose en un juego para la clase guerrera y en el siglo XIII ya lo jugaban tanto generales como soldados rasos.

Se llevaban los tableros a las campañas bélicas y al concluir las escaramuzas del día, los soldados se retiraban para librar otra clase de combate. Los tres grandes generales Nobunaga, Hideyoshi y Tokugawa eran aficionados al go.

Se fundaron academias privadas y respaldadas por el estado y los principales señores se reunían anualmente para “combatir” ante el shogun. La ceremonia se llamaba “go zen go” (jugar una partida ante la presencia exaltada). La costumbre se mantuvo hasta el fin del shogunato en 1868.Se ha relacionado el go con el ajedrez occidental, pero mientras que el ajedrez se limita a una sola batalla, el go es una campaña entera y la pérdida de parte del tablero no implica perder la partida.

El jugador puede concentrarse en otra parte del campo y llegar a obtener una ventaja decisiva. Las batallas tienen lugar en varias partes del tablero a medida que las posiciones son asediadas y los ejércitos aislados y capturados en un esfuerzo por adquirir la mayor cantidad posible de terreno. Una partida típica puede durar un hora o dos, pero al igual que en el ajedrez una partida de campeonato puede prolongarse durante varios días. Se dice que un jugador debe participar en diez mil partidas para alcanzar el rango inferior de profesional.

Al ritmo de una partida diaria, eso pueden ser veintisiete años. 

El tablero o ban, es un bloque sólido de madera teñido de amarillo. El pie se talla para que se parezca al fruto Kuchinashi (significa “sin boca”) suponiéndose que eso impide que los curiosos hagan comentarios. 

La cima del tablero se pinta con finas líneas negras, diecinueve a cada lado, que la dividen en una cuadrícula. La intersección de las líneas se llama “me o moku”. Piedras con forma de disco se colocan en esas intersecciones. Se cogen piedras de cajas Tsubo  se colocan en el tablero con los dedos índice y medio para que haga un sonoro click.

El juego acaba cuando lo ejércitos enfrentados mantienen un contacto absoluto. No hace falta cubrir todo el tablero.

Fuente: Stan Sakai

Los 47 Samuráis

Un antiguo precepto Confucionista reza: “Ningún hombre puede vivir bajo el mismo cielo que el asesino de su padre”. Los Japoneses lo ampliaron a “el asesino de su amo”, que como señor, era el padre del clan. El samurái que buscaba venganza era considerado un hombre de honor, pero quien dejara escapar al asesino era considerado débil y despreciado por sus compañeros.

Se aprobaron leyes que animaban a la venganza o “Kataki-Uchi” (aunque tenía que estar autorizada por las autoridades y ser ejecutada sin demora). La venganza se completaba cuando la cabeza del asesino se colocaba sobre la tumba del amo.

La historia de los 47 samuráis, es la más famosa historia de venganza de Japón. En 1701, el Señor Asano de Ako, en la provincia de Harima desenvainó en presencia del Shogun Tokugawa Tsunayoshi, hiriendo a Kira Kozukenosuke, el Gran Maestro de Ceremonias que le había insultado continuamente.

Se ordenó a Asano que cometiera Seppuku (suicidio ritual). Además sus tierras fueron confiscadas y sus más de 200 vasallos samuráis fueron declarados sin dueño o “ronin”. Oishi Kuranosuke (uno de los principales vasallos de Asano) concibió un plan para reunirse al cabo de un año y obtener venganza.

Mientras tanto, Oishi, vigilado por los agentes de Kira, llevó una vida de borracheras  libertinaje. 46 de los ronin se reunieron con Oishi en el momento establecido y atacaron la mansión de Kira, matando a su enemigo. Exhibieron la cabeza por la ciudad y la depositaron en la tumba de su amo. El shogun les ordenó cometer seppuku.

Las tumbas de los samuráis leales se pueden visitar en Tokyo. El 14 de diciembre (día en que vengaron a su amo), el templo Sengakuji se llena de gente que presta homenaje a los héroes.

Fuente: Stan Sakai